Publicado en Edición agosto

REINVENTARSE O MORIR

Me gustaría decir que elegí este título para simplemente llamar su atención, provocar interés y generar expectativa, pero la verdad es que en más de un momento de mi vida me sentí obligada a reformularme. Quizás, a través de este texto, pueda ayudarlos a no bajar los brazos, a darles ese empujón que están necesitando o simplemente me conozcan un poco más de lo que se ve en la red social de Instagram, donde todo parece ser perfecto.

Qué paradoja que cuando estás terminando el secundario, mientras miles de sustancias químicas recorren tu cuerpo, te pregunten sin parar «¿qué vas a estudiar?» Realmente tiene que ser una broma del destino que justo a esa edad en la cual que tu hermana use tu jean favorito pueda desatar la Cuarta Guerra Mundial, te obliguen a decidir qué tenés que hacer el “resto de tu vida”. Lo más gracioso es que yo creía que el mundo se dividía entre los bendecidos que siempre supieron a qué se querían dedicar y los que recorren carreras, facultades y cursos rogando por fin enamorarse de algo y encontrar aquello que los apasiona. Resulta que estaba equivocada y había una tercera opción en donde entraba perfectamente yo: los que siempre supieron qué iban a estudiar y abandonaron sin terminar siquiera el primer año.

Desde chica sabía que quería estudiar psicología. Me apasionaba e incluso aún hoy me sigue interesando muchísimo todo lo que tenga que ver con el comportamiento humano. ¿Pero qué paso? Pasó que me di cuenta de que durante todo ese tiempo me habían hecho la pregunta equivocada. Claro, a mí me interesaba estudiar y aprender sobre psicología, pero nunca nadie me había preguntado de qué quería trabajar cuando fuera grande. Son dos cosas distintas. La mayoría de los humanos que habitan en la Tierra van a estar obligados a trabajar porque lamentablemente no son todos hijos de multimillonarios y me di cuenta rápidamente que no quería estar escuchando angustias, problemas y dificultades ajenas. Eso, a mí, no me hacía feliz. Por primera vez me tocaba reconvertirme profesionalmente y no tenía ni la menor idea de qué hacer.

SACATE LA CAPA DE HÉROE

Durante esos meses, en los que tenía que esperar a que comenzara un nuevo cuatrimestre, tuve la oportunidad de irme de viaje para pensar qué quería estudiar. Decidí ir a Estados Unidos. En esa época mis tres hermanos vivían allá. Visité a mi hermano Bertie en Miami, a Michael en Boston y también pasé unos días por Lake Tahoe visitando a Nico. Por esas cosas locas de la vida, mientras esperaba que llegara el tan ansiado viaje conocí a un chico, con quien terminé saliendo muchos meses, que casualmente iba a instalarse a Estados Unidos. El viaje con él superó mis expectativas. Recorrimos 4 estados y miles de kilómetros juntos en una camioneta que apodamos Delilah, por la canción de Plain White T’s.

Hay un fragmento de la escritora francesa Anaïs Nin que me gusta mucho: «Vivís así, protegido, en un mundo delicado, y crees que estás viviendo. Luego lees un libro, hacés un viaje o hablás con alguien y descubrís que no estás viviendo. Estás hibernando. Millones de personas viven (y mueren) de esta manera sin saberlo. (…) Luego algo los sacude, despiertan y les salvan la vida» A mí, conocer a esta persona me sacudió. Al día de hoy seguimos en contacto y cada vez que lo veo aprendo más de él. Es un alma libre que va en busca de lo que quiere sin joder ni lastimar a nadie.

Como se imaginarán ese viaje me abrió la cabeza. Me permitió sacarme la capa de heroína, preguntarme y responderme de qué quería trabajar y cómo quería vivir. Me despojé de un montón de creencias tontas como que estudiar para ser maestra jardinera “era poco” y decidí inscribirme en el Profesorado en Educación Inicial, mientras hacía cursos de decoración de interiores. Durante los cuatro años tuve un montón de materias que involucraban la psicología y lo disfruté un montón. Me recibí y trabajé unos años como maestra titular de sala de cuatro. No podía creer que me pagaran a fin de mes por hacer algo que me gustaba tanto pero el destino volvió a reírse de mí una vez más y me cruzó con el Susodicho ¡que vivía en Francia!

Mi segunda reconversión la conocen todos. Hoy me dedico 100% a decorar casas y locales y me doy el gusto de escribir eBooks y estos textos. No soy escritora ni nunca hice ningún curso de letras ni de poesía. Yo simplemente escribo porque me ayuda a soltar y a sanar.

No se presionen. No tienen por qué saber qué quieren todo el tiempo. También pueden estar seguros hoy de algo y mañana ya no estarlo más. Lo que sí les digo es que con el diario del lunes ustedes se van a reír con el destino y no el destino de ustedes.

Anushka.

Es una de las influencers más amadas tanto en las redes sociales como en la vida real. A punto de sacar su primera novela, nos cuenta las locuras que hizo por amor y cómo se fue reinventando a lo largo de los años.

¿Quién es hoy @chinaenfrancia y quién era hace 15 años?

Yo creo que soy la misma. No creo mucho en eso de que uno se transforma en otra persona con el correr del tiempo pero sí en que vamos tomando cosas que nos pasan, situaciones -buenas y malas- que atravesamos para ir modificando elecciones de nuestras vidas. Toda esta teoría por supuesto se cae al piso cuando te digo que hace quince años yo era una chica que tenía una profesión que ya casi no ejerzo (o de manera muy indirecta), tenía otro marido, vivía en otro país, trabajaba de las 8h a las 23h (tenía un trabajo en prensa todo el día y después era docente en UADE hasta la noche), vivía a pocas cuadras de Cabildo y Juramento, me tomaba el subte todos los días y demoraba una hora y pico en llegar al trabajo. Ahora soy una señora que escribe historias desde el campo francés, soy mamá de dos seres humanos que por esa época no existían y tengo vacas y caballos alrededor. Bueno, sí, evidentemente me transformé en otra persona.

¿De qué querías trabajar cuando eras chica?

Quería ser actriz. Estudié teatro muchos años, primero en el club de mi barrio, después con Cristina Banegas y finalmente en el Teatro San Martín. Me pasa que soy muy tímida (esto es algo que solo la gente cercana sabe porque quienes no me conocen creen siempre lo contrario) pero cuando estoy en un escenario o frente a una cámara soy superfeliz. Finalmente nunca me dediqué profesionalmente a eso pero hice cosas chiquititas, incluso fui protagonista de una película de bajo presupuesto de la que agradezco que nadie tenga copias.

¿Siempre supiste a qué te querías dedicar o eras del equipo que no sabía lo qué quería?

Sabía que iba por el arte. Soy pésima cantando (me molesta hasta a mí misma escucharme cantar en la ducha) pero me gusta todo lo que tenga que ver con la música, el teatro, los libros. Quizá no sabía exactamente a qué me iba a dedicar pero sí sabía que contadora no iba a ser seguro. Bueno, terminé como contadora de historias. Hasta el día de hoy, no sé qué seré cuando sea grande. Todavía no lo soy y nada está dicho.

¿Cuál sería tu trabajo ideal para vos hoy?

Hoy estoy en un momento laboral que disfruto mucho. Mi primera novela está en su etapa final y seguro vea la luz este año, desarrollo cursos de escritura junto a mi socia, tengo clientes a los que asesoro en comunicación, emprendedores que me contactan para trabajar conmigo. Armé un combo que me hace feliz. Me gustaría tener mucho más tiempo y ser de esos escritores que sacan dos libros por año… Bueno, a mí uno solo me lleva años, pero lo hago con gusto.

Vivís en Europa hace más de 10 años, ¿esa fue la locura más grande que hiciste por amor? Si no, contame cual.

Creo que cuando le pegué post-its a un novio por todo el auto (cuando digo todo, es todo) con corazones dibujados en cada uno y el pibe no podía ni abrir la puerta fue una locura más grande. Igual, me terminó dejando y yo me agarré tremenda tendinitis de escribir los papelitos. Le mandamos un beso.

¿Por qué te conocemos cómo China y no con tu nombre de pila? ¿Quién te apodó así?

Es un apodo que usa parte de mi gente, la mayoría. Me lo puso Bruno y la versión original es «Chinita». En otros grupos me dicen Polaca, mis viejos me dicen Mumi, muchas amigas me dicen Pi. Cecilia, mi nombre, lo usa mi papá para retarme solamente y ya por suerte no me reta mucho. Pero en mi novela estará mi nombre y mi apellido, claro.

Hoy convivís felizmente con el padre de tus hijos pero, ¿qué significaron para vos las grandes separaciones de amor que tuviste? ¿Cómo las transitaste?

Como el culo. No sé transitar las separaciones de una manera no dramática porque tengo el gen de Andrea del Boca. Después se me pasa pero sea yo la dejada o la que deja, sufro. Gracias a la vida por no poner redes sociales en aquellos momentos porque me imagino terrible estar de espectador de nuevas relaciones de viejos amores.

Siendo sincera: ¿partiste más corazones o te partieron más el tuyo?

Creo que la balanza está equilibrada. Pero, por ejemplo, el de los post-its, me rompió el corazón y yo mil años después pienso «China, ¿de verdad?». Es que, bueno, una se da cuenta después de que no valía la pena sufrir tanto a los 15, a los 18, a los 20. Y yo también he roto corazones, seguramente. Se me ocurre rápidamente una escena en la que le planteo a un chico con el que salía no muy seriamente que ya no saliéramos más y se tiró al piso en el medio de Avenida Las Heras a llorar boca abajo en la vereda gritando que se quería casar conmigo. Parecía una película de Suar todo.

Contame un momento donde la vida te sacudió y te replanteaste tu presente.

No es que estoy con un excel por la vida pero sí me gusta preguntarme cosas para no amanecer un día y sentir que se me descuajeringó todo, que me sobrepasó algo en lo que me dejé estar. Obviamente, hay otras circunstancias que están fuera de nuestro alcance y son un maremoto. En estos últimos años, perdí gente muy querida y que era muy joven. Mi manera de recordarlos es intentar vivir lo mejor posible, disfrutando de las pequeñas cosas. Parece una tontería pero a la larga es muchísimo más importante que todo lo otro. Así que en homenaje a Juli (N.d.R. Su amiga y prima de Bruno que falleció en 2019) trato de pensar que la vida se puede acabar en cualquier momento y que no estaría bueno que me encontrara el final haciendo cosas que no me gustan. Pienso en esos que ya no están todos los días, sin falta. A veces me pone triste y otras me pone en eje.

¿Qué consejo o idea le darías a alguien que quiere dar una vuelta 180 grados en algún aspecto de su vida pero no sabe qué hacer?

No sé si un consejo porque creo que cada uno tiene que hacer su camino pero sí compartir una experiencia, lo que yo me dije a mí misma cuando quise dar ese giro; que no tenía que ser de 180 grados. Dar un paso para cambiar lo que sea que no te está conformando, ya es mucho. Te acerca un poco a ese lugar al que querés llegar y te aleja de donde no la estás pasando bien. Mañana das otro y algún día vas a llegar. A mí me sirvió y ojalá a quien esté leyendo, al menos, le haga un ruidito suficiente como para arrancar a caminar.

¿Por qué me elegís de amiga?

¿La verdad? No te elegí. Te me pegaste, era un chiste y quedó. Pero después me encariñé mucho.

Por: Anastasia Jack

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