Publicado en Edición octubre

NADIE SE ARREPIENTE DE SER VALIENTE

NADIE SE ARREPIENTE DE SER VALIENTE

   Hoy cumplo mi primer mes viviendo en medio del campo profundo en una casita de 20 mts2 con forma de vagón de tren antiguo. Nunca nadie antes se hubiera imaginado que yo iba a elegir experimentar esto. Ni siquiera yo. Amo el término que inventé de “campo profundo”. Para que entiendan yo nací y me crie en Capital Federal, donde uno puede salir a las dos de la mañana y en pantuflas a complacer su antojo y comprar un chocolate. Dicho esto, se imaginarán que para quien escribe este relato, no tener la posibilidad de ir caminando a comprar ni una leche, equivale a estar en medio de la nada. Igual lo cierto es que, sin exagerar, tampoco hay nada a mi alrededor más que bambis, ardillas, conejos, erizos y mi perro Milo… pero irónicamente ninguno de ellos produce leche.

   Este mes me hice muchas preguntas y saqué muchas conclusiones de mí misma. Me estoy reconociendo de nuevo y ¿qué mejor momento que estar alejada de todo y de todos para conectarme conmigo? Cada tanto me gusta hacer un ejercicio donde anoto quién soy y quién quiero ser. Casualmente lo hago cuando planeo mis objetivos —laborales y personales— para los próximos 6 meses. No es que quiera cambiar mi personalidad; estoy bastante a gusto con ella. Sino que indago en lo más profundo de mí y me pregunto si es que esas características que creo tener son realmente mías o si son las que me hicieron creer que tenía. Les doy un ejemplo banal: “Anita jamás sobreviviría en el medio del campo sin movilidad propia en una casa de 20 mts2.”

   Es cierto, si hace cinco años atrás me decían que iba a vivir unos meses en el sudoeste de Francia sola en una casita casi de juguete en el medio de la nada hubiese creído que me estaban jodiendo, pero me animé a sacarme etiquetas de encima y permitirme ser otra persona a los ojos de los demás. ¿Me volví loca? Todavía no del todo. Esto tiene una explicación.

LAS ETIQUETAS

   En 2015 me recibía de maestra jardinera y uno de los temas que más me apasionó durante la carrera fue “las etiquetas”. No me refiero al mejor invento de la tierra (alias los rectángulos de tela con los nombres y apellidos de los chicos que tanto más fácil nos hacen la vida a las maestras cuando tenés 23 bucitos azules del mismo tamaño y se los tenés que poner a todos al mismo tiempo), sino a las etiquetas que los adultos nos ponen desde que somos niños y nosotros adoptamos como propias sin siquiera preguntarnos si ellas nos definen.

   “Carlitos nunca hace la tarea y tiene re malas calificaciones. Va a ser un burro toda la vida”, “Flor es re despistada, ¡siempre pierde todo!”, “Tomi es crack en los deportes”, “Mili siempre está jugando sola. No tiene amigas y nadie la invita a jugar a la casa”, etc. Posiblemente Carlos haya crecido y hoy sea un adulto que cree que no sirve para nada, Flor maduró pero sigue perdiendo todo y cree inconscientemente que necesita estar con alguien para que le recuerde que lleve el pasaporte al aeropuerto porque sola no puede, Tomi tiene confianza y sigue siendo habilidoso en los deportes y a Mili le cuesta abrirse y tener amigas. Para bien o para mal las etiquetas nos definen y en el peor de los casos afectan nuestra autoestima. Muchas veces, como a Tomi, nos empujan a destacarnos o ser cracks en algo, pero otras veces nos condenan.

   Animémonos a frenar de vez en cuando y preguntarnos quiénes somos y quiénes queremos ser. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos los obstáculos por delante y los que no nos dejamos avanzar ni a aventurar en cosas nuevas. De eso yo sé lo que les hablo. Ya no podemos condenar al adulto que nos definió. Es hora de que nosotros nos definamos por nuestra cuenta y nos “reconozcamos” de nuevo.

   Mi lista es corta pero concisa. Quiero seguir disfrutando de los pequeños momentos como me enseñó mi papá y quiero animarme a hacer algunas cosas que todavía no quiero decir en voz alta ni tampoco escribir. Espero seguir por este camino atenta y no distraerme. Ojalá ustedes estén ahí para decirme si me ven perdida.  

   De lo que sí estoy segura es que hoy me merezco estar festejando que sobreviví felizmente un mes a esta nueva experiencia que me propuse experimentar y que me saqué muchas etiquetas de encima, pero me doy cuenta de que en mi casa insólita no hay torta ni velita para soplar. ¿No les dije acaso que esto es el campo profundo?

Paula Tranzillo (@paulatranzillo) es argentina, licenciada en Comercio Exterior y Guía de Turismo en Europa. Viajó por más de 90 países. Actualmente vive en el sur de Francia y es palabra autorizada sobre turismo no convencional. Tiene un alma aventurera. Un día la podés ver a través de Instagram tomando un café con un cornetto di crema en Italia y al otro día turisteando insólitamente en Irak. Nos cuenta desde sus inicios por el barrio de Once hasta su actualidad donde despliega sus encantos a través del humor siendo una gran emprendedora que siempre está creando nuevos contenidos.

 ¿Dónde naciste y qué querías ser cuando eras chica?

Nací en el barrio de Once en Argentina. Cuando era chica primero quería ser periodista y después meteoróloga y si profundizo más creo que es porque gustaba ver los programas de Discovery Channel en los que cazaban tornados (se ríe).

¿Cuándo y cómo empezaste a viajar sola y de manera no convencional? ¿Qué decía tu familia?

Comencé a viajar sola a los 18 años cuando me fui de intercambio con Rotary a Hungría. Tenía dos posibilidades: irme a Estados Unidos o a Hungría. Yo quería estar en el medio de Europa y gracias a un profesor del colegio que nos incentivó a hacer los intercambios me animé. Viví en una casa de familia en el medio de un campo húngaro donde ellos hablaban o ruso o húngaro, asique tuve que aprender húngaro para poder, aunque sea comunicarme. Pasé básicamente de vivir en el medio de la Capital Federal a vivir en el campo y aprender un idioma tan distinto. De todas formas, lo que yo considero mi primer viaje insólito fue cuando me fui a Chernobyl en el año 2015 a pasar mi cumple. Siempre tuve un alma muy libre y mi familia me acompañó en mis decisiones.

¿Tenés ganas de seguir viajando y seguir moviéndote o ya cerraste esa etapa?

Tengo ganas de seguir viajando, pero la pandemia me pegó muy fuerte y tengo que volver a juntar fuerzas para volver a salir a viajar. En mis últimos cinco años en Francia hice más de 16 viajes al exterior por año. Quiero volver al ruedo porque no cerré esa etapa y quiero seguir moviéndome y conociendo el mundo.

¿Cómo nació el término “insólito” en tu comunidad de Instagram?

El término “insólito” surgió de una nota que me hicieron en Argentina que titularon “cuánto más insólito más me gusta”. Ahora uso mucho el término “amigos insólitos” refiriéndome a mi comunidad y se aplica a diferentes cosas: a viajes, situaciones, a nuestro país cuando suceden cosas raras, etc. Pero lo que más me gusta es cuando me mandan un mail preguntándome por mis servicios y se refieren a mí diciéndome: “hola, amiga insólita”

¿Qué dicen tus amigas y familia de tu exposición en Instagram? ¿Cómo manejas el estar expuesta casi 24/7?

No dicen particularmente nada pero a veces les causa gracia las cosas que digo. Para mí el Instagram es una pantalla que permite visualizar mi trabajo. En realidad, yo primero lancé mi web https://paulatranzillo.com/ para escribir sobre los destinos insólitos que yo conocía porque en el mercado de la lengua española no había nadie que hable de ese tema y vi un nicho en el cual me podía desarrollar. Después, y medio que por casualidad, conté cómo obtuve mi ciudadanía italiana por tatarabuelo y ese dato generó mucho tráfico en mi web.

A mí me encanta hacer reír a la gente e hice un curso de stand up “frustrado” y muchas veces uso la aplicación para divertir a mi público. En el último viaje que hice a Argentina me di cuenta de que la gente me reconocía por la calle y me decía “vos sos la de Instagram”. Es algo muy loco.

¿Cómo te gustaría verte de acá a 5 años?

No puedo visualizarme de acá a 5 años porque ni siquiera sé que voy a hacer el próximo mes cuando termine mi contrato de trabajo en el hotel. Soy Guía de Turismo, pero momentáneamente estoy trabajando en un hotel ya que con la pandemia mi trabajo se vio afectado. De todas maneras, estoy contenta porque este trabajo es fijo y me permite salir de casa y sociabilizar con el afuera porque con mi otro trabajo (el de Instagram) estoy sola todo el día y solamente veo a mis clientes a través de una pantalla.

Un sueño que tengo es vivir un tiempo entre París y La Costa Azul. (NDR: actualmente vive cerca de Mentón).

¿Qué es lo más insólito que te han pedido o dicho en Instagram?

Lo más insólito fue que me reencontré con una compañera mía de jardín y me mandó una foto mía con 4 años que yo no había visto nunca. También me pasó algo parecido con una chica que iba a mi misma primaria de un colegio que después me cambié y que me encontró a través de las redes.

Si tuvieras que elegir un país para mudarte fuera de la Unión Europea, ¿cuál elegirías y por qué?

A mí particularmente me gusta mucho el continente africano pero no sé si viviría mucho tiempo ahí. Creo que me gustaría vivir en California, Estados Unidos. Fui hace tres años con mi mamá y me gustó mucho la onda relajada, canchera y está cerca del mar. Todo lo que a mí me gusta.

¿Tuviste miedo en algún país? ¿Cuál fue el lugar más insólito donde pasaste una noche?

No sé si miedo, pero en Quito (Ecuador) me sentí un poco insegura porque vi un robo a lo lejos. El lugar más insólito donde pasé la noche fue en Etiopía al lado de un volcán activo al límite con la frontera de Eritrea. Fui a ese país a hacer un voluntariado y fui a pasar tres días a La Depresión del Danakil que es una zona con muchos lugares naturales donde hicimos una caminata de cuatro horas. Lo loco fue que me desperté porque escuchaba mucho viento y por ende me di cuenta que la lava llegaba hasta donde estábamos nosotros durmiendo en los colchones mirando hacia las estrellas. Del miedo no pude dormir el resto del viaje pero estaba acompañada por un grupo de amigos israelíes que considero que son mucho más aventureros que yo. No sé si es porque ellos hacen el ejército y se exponen a situaciones más de riesgo que yo, que vengo de Capital Federal, pero así y todo me sigo animando a conocer lugares que hasta a veces yo misma no sé ni dónde quedan en el mapa.

También dormí en el Tíbet bajo dominio Chino cerca del Everest y hacía tanto frío que dormí con sábanas eléctricas. Lo mas gracioso es que tampoco salía agua del vanitory porque estaba todo congelado.

¿Te gustaría volver a vivir en Argentina?

Por el momento no. Me gusta mucho vivir en Europa pero no descarto quizá mezclar vivir parte del año acá y allá.

Si tuvieras que describirme cuál es tu trabajo que promocionás a través del Instagram, ¿cuál sería?

Motivo a la gente que quiere emigrar o realizar la ciudadanía italiana a través de mi experiencia. También hago revisiones de las carpetas tanto para Argentina como para Italia, busco partidas de nacimiento, hago llamados a Italia para aquellos que necesitan sacarse dudas en las comunas y brindo asesorías para los que quieren mudarse a Francia y tener toda la información necesaria antes de viajar.

¿Por qué aceptaste hacer la entrevista?

Acepté la entrevista porque me gusta mucho el concepto de tu revista. Me gusta cómo escribís y me resulta interesante la idea. También lo cierto es que nos divertimos mucho con nuestros audios de WhatsApp y creo que tenemos algunas cosas en común, como que ambas vivimos en Francia y trabajamos online.  

Por: Anastasia Jack

Para leer el capitulo anterior haz click acá

Para leer el capítulo siguiente haz click acá