(Y ENCONTRARSE AL MISMO TIEMPO)

Hay viajes y viajes. Algunos son acompañados y otros los hacemos solos. Pueden ser largos o cortos. En pareja o con el corazón partido. Con amigos o con desconocidos. De fiesta o de introspección. La lista puede ser interminable, pero el único punto en común es que viajar es una de las mayores experiencias que se pueden realizar. Es conocer nuevas culturas, romper prejuicios, aprender nuevas palabras o idiomas. Viajar es abrir horizontes y es la mejor manera de perderse y de encontrarse al mismo tiempo.
Tuve el privilegio de poder vivir un ratito viajando. El año pasado hice y deshice dos millones de veces las valijas. Estaba perdida. Tan perdida que el otro día leí en mi diario íntimo que había escrito “¿quién soy? y ¿quién quiero ser?” La lista era larga. Había estado mucho tiempo en piloto automático y logré sacarme muchas etiquetas de encima. Si bien tengo en claro que soy capaz de conseguir todo lo que quiero, tenía mucho miedo y lo peor de todo es que me ponía muchas excusas. Me incomodaba mucho irme sola y me costaba aceptarlo, sobre todo porque era algo que yo no había elegido. Sentía que muchas cosas no eran para mí o no estaban a mí alcance. Me auto boicoteé. Tenía muchas preocupaciones. La mayoría nunca fueron reales, pero viajar sola me incomodó tanto que literalmente me abracé, me conocí y armé de nuevo.
Todos conocemos a alguien con mil quilombos o con el corazón partido que decide armar una mochila e irse a viajar. Les voy a spoilear que viajar no es la cura a ningún problema. No quiero que me malinterpreten, pero los mismos te acompañan a donde vayas. Son una sombra que te persiguen hasta en la oscuridad. No podemos pretender que, si estamos duelando a alguien, lo superemos simplemente con sacarnos un ticket a algún lugar lejano. ¡Ojalá fuera tan fácil! Viajar nos va a ayudar a alejarnos de ese contexto, pero no es ninguna poción mágica. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero yo también creo que trabajar en uno ayuda aún más. Como les digo a mis amigas “hay que ser muy valiente para abrir esa puerta que duele y revolver la mierda” Y les juro que yo la revolví un montón, pero acá estoy feliz con quien soy, sin resentimientos y mucho más disponible y abierta para todo. Estoy en un buen momento, mucho más fuerte pero lo más importante es que estoy contenta con quien fui y con quien soy hoy.
Me siento lista para parar de moverme y de viajar tanto. Hoy, sin ir más lejos, decidí que me voy a quedar un mes más en Argentina. La estoy pasando bien, estoy cargando energía, estoy compartiendo mucha cotidianeidad con mi familia y sobre todo estoy siendo yo.
Alguien puede olvidarse de un hecho, pero nadie se olvida de una persona. Intentemos ser quienes queremos ser que realmente, aunque esté muy trillado, la vida probablemente sea una sola.
Me perdí mil veces, pero me encontré mil una. Como dicen en la serie “Valeria”: “es valiente aceptar que el pasado ya no importa y dejarlo atrás”
Por: Anastasia Jack
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Mechi Lozada @soyunmix es una amiga de la casa con quien tuve el lujo de trabajar. Es emprendedora e instagramer y tiene una comunidad de 214 mil seguidoras que la siguen y la acompañan en su día a día. Desde que es chica, debido al trabajo de su papá, vivió en distintas provincias y la vida la sorprendió cuando se enamoró y casó con un jugador profesional de rugby a quien acompañó por distintos países y ciudades. Hoy vive en Valbonne, en La Costa Azul (Francia) y nos cuenta sus experiencias en distintos países y cómo se imagina su futuro.
Si tuvieses la oportunidad de volver a nacer y elegir el lugar (ciudad – país) de donde te gustaría ser, de todos los lugares en que has estado, ¿cuál sería y por qué? (sin tener en cuenta tu país de origen).
Sin dudarlo elegiría nacer en Londres y si me preguntaras un barrio te diría que me gustaría vivir en Chelsea. Lo que más me gusta de Londres es que es una ciudad súper cosmopolita, siempre hay algo para hacer y es muy rica culturalmente. Me imagino que crecer ahí debe estar buenísimo.
Debido al trabajo de tu papá te mudaste muchísimo desde chica. ¿Te gusta este estilo de vida o lo elegiste más que nada por el trabajo anterior de Esteban? (su marido era jugador profesional de rugby y vivieron en varios países y ciudades)
Si tuviera que elegir mudarme cada dos años la verdad que no lo elegiría hacer, pero tiene sus cosas positivas. Por ejemplo, debido al trabajo de mi papá, me convertí en una persona desarraigada, me integro fácilmente en nuevos grupos, puedo cambiar de casas, de grupos de amigos y soy muy flexible, pero por otro lado cuando uno viaja y se muda mucho nunca termina de echar raíces en ningún lado y a veces me siento que soy de muchos lados distintos, pero a la vez de ninguno.
Hoy por hoy sufro un poco el no tener mi grupo de amigas del colegio porque me pasé mi niñez mudándome por distintas provincias, pero como te dije tiene sus cosas positivas y sin dudas me hizo ser quien soy. Respondiendo a tu pregunta me hubiese gustado un punto medio, pero debo reconocer que, a diferencia de la mayoría, disfruto muchísimo mudarme y armar nuevas casas. Me copa empezar de cero sin conocer a nadie. Sinceramente no vivo los cambios como un estrés. Para mí, ya es una costumbre y de hecho hace 5 años estoy en el mismo pueblo y en la misma casa y por momentos me empiezan a dar ganas de, aunque sea, cambiarme de casa.
¿Podés contarnos algo que te haya pasado viajando y que nunca olvidarás?
Tengo dos anécdotas que se me vienen a la cabeza. La primera es de hace muchos años cuando viajé a Praga con Esteban, mi marido, y con Agustín, mi hijo mayor, que era chiquito. Me acuerdo que esa noche hacía un poco de frío y que al otro día teníamos que ir en auto hasta Alemania para tomar el avión y volver a casa. Al siguiente día cuando nos levantamos, abrí las ventanas y no podía creer lo que veía. Caía una nevada como nunca antes vi y manejamos con un miedo terrible porque no se veía nada. Te la hago corta: perdimos el avión.
La segunda es muy reciente y es de mi último viaje a Nueva York. Estábamos los cinco paseando, pero yo venía un poco más atrás caminando con Isidro, mi hijo menor, de la mano y de repente veo venir hacia mí un señor con un cuchillo grande en la mano. En ese momento pensé “listo, acá me acuchillan”. De verdad sentí que iba a pasar y lo tenía tan cerca al señor que no podía hacer nada. Por esas cosas locas que pasan por la cabeza en esas situaciones extremas, me acordé de haber escuchado que dicen que si estás en una situación parecida tenés que mirar a la persona a los ojos y como realmente no llegaba a hacer otra cosa lo puse a Isi atrás mío y lo miré fijo a los ojos con una cara de loca terrible. Por suerte no nos pasó nada, pero Isi vio el cuchillo y se asustó un montón. La verdad es que todos nos quedamos con miedo, pero eso no impidió que sigamos disfrutando del viaje.
¿Cuáles son los países que no te cansas de visitar o que volverías a visitar y por qué?
No me canso de visitar el Reino Unido. Amo Escocia, Edimburgo y Londres. Cada vez que puedo vuelvo. ¡Me encantan! Son ciudades que me llenan de energía y dónde siempre encuentro nuevos lugares, a pesar de haber vivido 2 años en cada una de ellas. Tengo amigas allá y me encanta caminar y recordar buenos momentos que viví ahí donde fui muy feliz. Son ciudades que me cargan de buena energía. No lo puedo explicar de otra manera, me hacen bien.
¿Cómo te imaginás (o como te gustaría que sea) tu vida dentro de 10 o 15 años? ¿Seguirías viajando? ¿Sola, con Esteban o con la familia completa?
En 12 años Isidro va a estar empezando la Universidad y me imagino y deseo que la vida me encuentre viajando junto a Esteban. Amamos viajar juntos (¡y también con nuestra familia!) pero en los viajes que hacemos solos son nuestros momentos para volver a conectar, volver a ser novios y charlar horas. Me imagino que en doce años voy a acompañarlo en sus viajes de trabajo que hoy no puedo acompañarlo tanto como me gustaría porque nuestros hijos aún son chicos. Mi hija Sofía está convencida que va a irse a estudiar a Londres, así que me imagino yéndolos a visitar a los chicos en dónde sea que estén y obviamente yendo una vez por año a Argentina.
¿Te gustaría convertirte en unos años en 100% una travel blogger y que te paguen por visitar lugares, restaurants, etc?
¡Me encantaría! Sería un sueño para mí poder compartirles a mis seguidoras mis viajes y distintos rincones del mundo. Me haría muy feliz. Hoy no lo veo muy posible pero no descarto hacerlo 10 años.
¿Una ciudad pendiente por visitar?
Una sola ciudad es muy difícil responder. Pero hoy si me invitan a un país donde yo quiera lo primero que se me ocurre decirte es Canadá. Tengo muy pendiente ir ahí y quiero ir especialmente en otoño. También tengo muchas ganas de conocer Australia y de Europa me gustaría conocer la ciudad de Moscú.
¿Qué sentís al mirar hacia atrás y ver los viajes que has realizado a lo largo de estos años? ¿Qué experiencias rescatas de esta forma de vida?
Siento muchísima gratitud de poder viajar y conocer tantos lugares. Soy muy consciente del privilegio que es poder hacerlo y tener la posibilidad de conocer tantas culturas distintas y que me haya abierto tanto la cabeza. El mundo es increíble y maravilloso. Rescato de este estilo de vida que soy muy flexible y creo que esto de moverme tanto me mantiene activa sin achancharme. Las rutinas van cambiando y eso me encanta. Si me preguntaras si volvería a elegir este estilo de vida en mi edad adulta sin dudas lo volvería a elegir. Es loco porque de chica me hubiese gustado quedarme un poco más quieta y al fin y al cabo ahora que tengo hijos ellos también están en constante cambio como estuve yo, pero mejorando muchísimo la dinámica porque estamos en La Costa Azul hace cinco años y planeamos quedarnos un poco más de tiempo acá.
Contanos un viaje inolvidable con Esteban y uno en familia los 5 juntos.
Un viaje inolvidable con Esteban fue cuando fuimos a Ámsterdam, que si bien ya los dos conocíamos la ciudad la pasamos increíble. Recuerdo ese viaje con mucho amor. Lo recontra disfrutamos a nuestro ritmo, ya que ambos habíamos ido y no teníamos que correr de un lado hacia el otro. Si bien obviamente viajamos juntos porque nos gusta descubrir nuevos lugares, la verdad es que hace tiempo tenemos decretado hacer un viaje juntos al año porque la pasamos bomba estando solos y es nuestro momento de charlar horas y estar pegados sin interrupciones y muy relajados.
El viaje a Nueva York en familia estuvo espectacular. Me encantó haber podido ir con toda mi familia a ese destino porque los chicos nunca habían ido y porque por lo general hacemos viajes de distancias cortas con ellos dentro de Europa o a Argentina, así que fue algo totalmente distinto. ¡Y lo mejor es que estuvimos 100% desconectados porque no sacamos chip con internet! Solamente nos conectábamos con el wifi del hotel a la noche. Quieras o no al tener internet estás a un click de desconectarte de la realidad así que estuvimos literalmente a la antigua recorriendo con mapa y sin GPS. Las charlas en familia que surgieron gracias a no tener el celular en mano fueron espectaculares. Lo mega recomiendo, sobretodo a quienes tengan hijos adolescentes.
¿Por qué aceptaste esta entrevista?
¡Porque para mí es un honor que vos me entrevistes! Me encanta la revista y aprovecho para agradecerte que me hayas invitado.
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