Hay amigos que se las ingenian para estar en tu vida y en cada momento. Te escriben, te llaman y te mencionan en memes graciosos. Vos sabés todo lo qué pasa en su vida y ellos saben todo lo qué pasa en la tuya. No hay secretos. Están al tanto de cuando pisaste una baldosa floja y te empapaste el pantalón recién puesto; pues claro les estabas mandando un audio en ese preciso momento.
Estoy segura que también tenés amigos con los que no hablás tan seguido, de los que te enterás que fue el cumpleaños de su hijo por la foto que subió a Instagram, pero no por eso se descuelga el título tan valioso de la amistad. Por ellos te alegrás, corrés a buscarlo si te enterás que están mal, sin dudas les donás tu riñón sin siquiera pensarlo dos veces y por los que dejarías la cama un domingo a las 7 de la tarde para ir a socorrorerlos para ayudarlos a esconder un cadaver sin siquiera preguntar de quién es.
Pero también están los amigos de cuatro patas, que siempre que cruzás la puerta te reciben felices y moviendo la cola, están con vos 24/7, te acompañan hasta para ir al baño y tienen esa capacidad tan graciosa de creer que son invisibles cuando se esconden abajo de la mesa para ver si de casualidad se cae una miguita de ese sandwich tan delicioso. Ellos también son 100% leales.
Hoy (24/02/2022) es el cumpleaños número 9 de mi mejor amigo/hijo de cuatro patas. Milo es una extensión de mi cuerpo. No estoy segura si podré algún día amar más a otro animal que a él. Durante estos 9 años juntos vivimos muchas cosas. Me vió crecer y hacer duelos. Me obligó a salir a pasear y despejarme en momentos que no podía siquiera conmigo. No hubo un día que no me recibiera feliz cuando llegaba a casa y se adaptó a cada locura que me propuse compartir con él.
Juntos recorrimos miles de kilómetros y espero poder seguir recorriendo muchos más. Pienso que solo una persona que cuidó de un animal sabe lo que es su lealtad. No por nada dicen que son los mejores amigos del hombre, ¿no?
No importa cual de estos amigos tengas. Lo que importa es que al menos tengas uno. Ese que te va a cambiar la vida, que te va a hacer reír hasta en tu peor momento y que te va a acompañar para siempre ♥️.
Hoy alzo mi copa y brindo por Milo a la distancia, pero muy tranquila que tuvo su festejo de cumpleaños y le dieron pollo con arroz mientras le cantaban el feliz cumpleaños. No puedo negar que es el perro más mimado del planeta.
Por: Anastasia Jack
Si te gusta esta sección, si podés y querés te invito a «comprarme un cafecito». ¿Qué es un cafecito? Es una plataforma de crowdfunding que busca apoyar un proyecto o a una persona creadora de contenido a través de un monto bajo para su realización. En otras palabras es una especie de «pasar la gorra virtualmente» y una linda manera de apoyar y agradecer el contenido gratuito que hay en las redes.
No es la única manera de agradecer, también podés escribirme y contarme qué te pareció y/o recomendarme a tus amigos. De cualquier manera estoy feliz que hayas llegado hasta acá leyendome ¡Gracias!
Tu dormitorio debería ser el templo en el que podés descansar y relajarte, pero muchas veces también es el lugar dónde trabajás algunas horas al día o dónde tus hijos hacen la tarea. Hoy te muestro cómo combinar ambos espacios con la transformación real de una asesoría.
Millie me llamó desde Argentina porque quería transformar su dormitorio pero tenía algunas dudas que no podía resolver sola y cómo quería cambiar su cama y le gustaban varios modelos necesitaba ayuda para definir el estilo y ver cuáles de los muebles que tenía podía reutilizar y cuáles no.
Estas son las fotos que yo recibí del antes:
AntesAntes
La distribución que tenía no les permitía poder visualizar bien la televisión y si bien había una buena base, le faltaba calidez.
La propuesta fue: agregar cortinas, elegir un modelo de cama nuevo porque necesitaban cambiarlo, redistribuir el espacio, cambiar las luminarias, agregar cuadros, plantas, nuevos textiles y dividir el mueble del escritorio existente.
Yo me siento afortunada de vivir de lo que me gusta hacer, pero ver cómo ustedes logran realizar cambios y amar sus hogares después de mis asesorías es directamente lo más cercano a la felicidad.
el después
Virginia me llamó hace algunos meses y fue realizando los cambios de a poco. Yo siempre les aconsejo “es mejor ir de a poco y a paso firme que salir a comprar todo con poco presupuesto y después no quedar conforme”
Las casas están en constante cambio. Las necesidades de las familias van cambiando y está bueno ir de a poco y probando.
el antes
Algunos de los cambios en el comedor de Virginia fueron: ambas luminarias (la de arriba de la mesa y las de las paredes), vestir la mesa con los colores de la paleta de colores y la proporción adecuada del camino y poner redistribuir las sillas. También hubieron cambios en el living cómo cortinas, redistribución, etc.
Hay viajes y viajes. Algunos son acompañados y otros los hacemos solos. Pueden ser largos o cortos. En pareja o con el corazón partido. Con amigos o con desconocidos. De fiesta o de introspección. La lista puede ser interminable, pero el único punto en común es que viajar es una de las mayores experiencias que se pueden realizar. Es conocer nuevas culturas, romper prejuicios, aprender nuevas palabras o idiomas. Viajar es abrir horizontes y es la mejor manera de perderse y de encontrarse al mismo tiempo.
Tuve el privilegio de poder vivir un ratito viajando. El año pasado hice y deshice dos millones de veces las valijas. Estaba perdida. Tan perdida que el otro día leí en mi diario íntimo que había escrito “¿quién soy? y ¿quién quiero ser?” La lista era larga. Había estado mucho tiempo en piloto automático y logré sacarme muchas etiquetas de encima. Si bien tengo en claro que soy capaz de conseguir todo lo que quiero, tenía mucho miedo y lo peor de todo es que me ponía muchas excusas. Me incomodaba mucho irme sola y me costaba aceptarlo, sobre todo porque era algo que yo no había elegido. Sentía que muchas cosas no eran para mí o no estaban a mí alcance. Me auto boicoteé. Tenía muchas preocupaciones. La mayoría nunca fueron reales, pero viajar sola me incomodó tanto que literalmente me abracé, me conocí y armé de nuevo.
Todos conocemos a alguien con mil quilombos o con el corazón partido que decide armar una mochila e irse a viajar. Les voy a spoilear que viajar no es la cura a ningún problema. No quiero que me malinterpreten, pero los mismos te acompañan a donde vayas. Son una sombra que te persiguen hasta en la oscuridad. No podemos pretender que, si estamos duelando a alguien, lo superemos simplemente con sacarnos un ticket a algún lugar lejano. ¡Ojalá fuera tan fácil! Viajar nos va a ayudar a alejarnos de ese contexto, pero no es ninguna poción mágica. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero yo también creo que trabajar en uno ayuda aún más. Como les digo a mis amigas “hay que ser muy valiente para abrir esa puerta que duele y revolver la mierda” Y les juro que yo la revolví un montón, pero acá estoy feliz con quien soy, sin resentimientos y mucho más disponible y abierta para todo. Estoy en un buen momento, mucho más fuerte pero lo más importante es que estoy contenta con quien fui y con quien soy hoy.
Me siento lista para parar de moverme y de viajar tanto. Hoy, sin ir más lejos, decidí que me voy a quedar un mes más en Argentina. La estoy pasando bien, estoy cargando energía, estoy compartiendo mucha cotidianeidad con mi familia y sobre todo estoy siendo yo.
Alguien puede olvidarse de un hecho, pero nadie se olvida de una persona. Intentemos ser quienes queremos ser que realmente, aunque esté muy trillado, la vida probablemente sea una sola.
Me perdí mil veces, pero me encontré mil una. Como dicen en la serie “Valeria”: “es valiente aceptar que el pasado ya no importa y dejarlo atrás”
Por: Anastasia Jack
Si te gusta esta sección, si podés y querés te invito a «comprarme un cafecito». ¿Qué es un cafecito? Es una plataforma de crowdfunding que busca apoyar un proyecto o a una persona creadora de contenido a través de un monto bajo para su realización. En otras palabras es una especie de «pasar la gorra virtualmente» y una linda manera de apoyar y agradecer el contenido gratuito que hay en las redes.
No es la única manera de agradecer, también podés escribirme y contarme qué te pareció y/o recomendarme a tus amigos. De cualquier manera estoy feliz que hayas llegado hasta acá leyendome ¡Gracias!
Mechi Lozada @soyunmix es una amiga de la casa con quien tuve el lujo de trabajar. Es emprendedora e instagramer y tiene una comunidad de 214 mil seguidoras que la siguen y la acompañan en su día a día. Desde que es chica, debido al trabajo de su papá, vivió en distintas provincias y la vida la sorprendió cuando se enamoró y casó con un jugador profesional de rugby a quien acompañó por distintos países y ciudades. Hoy vive en Valbonne, en La Costa Azul (Francia) y nos cuenta sus experiencias en distintos países y cómo se imagina su futuro.
Si tuvieses la oportunidad de volver a nacer y elegir el lugar (ciudad – país) de donde te gustaría ser, de todos los lugares en que has estado, ¿cuál sería y por qué? (sin tener en cuenta tu país de origen).
Sin dudarlo elegiría nacer en Londres y si me preguntaras un barrio te diría que me gustaría vivir en Chelsea. Lo que más me gusta de Londres es que es una ciudad súper cosmopolita, siempre hay algo para hacer y es muy rica culturalmente. Me imagino que crecer ahí debe estar buenísimo.
Debido al trabajo de tu papá te mudaste muchísimo desde chica. ¿Te gusta este estilo de vida o lo elegiste más que nada por el trabajo anterior de Esteban?(su marido era jugador profesional de rugby y vivieron en varios países y ciudades)
Si tuviera que elegir mudarme cada dos años la verdad que no lo elegiría hacer, pero tiene sus cosas positivas. Por ejemplo, debido al trabajo de mi papá, me convertí en una persona desarraigada, me integro fácilmente en nuevos grupos, puedo cambiar de casas, de grupos de amigos y soy muy flexible, pero por otro lado cuando uno viaja y se muda mucho nunca termina de echar raíces en ningún lado y a veces me siento que soy de muchos lados distintos, pero a la vez de ninguno.
Hoy por hoy sufro un poco el no tener mi grupo de amigas del colegio porque me pasé mi niñez mudándome por distintas provincias, pero como te dije tiene sus cosas positivas y sin dudas me hizo ser quien soy. Respondiendo a tu pregunta me hubiese gustado un punto medio, pero debo reconocer que, a diferencia de la mayoría, disfruto muchísimo mudarme y armar nuevas casas. Me copa empezar de cero sin conocer a nadie. Sinceramente no vivo los cambios como un estrés. Para mí, ya es una costumbre y de hecho hace 5 años estoy en el mismo pueblo y en la misma casa y por momentos me empiezan a dar ganas de, aunque sea, cambiarme de casa.
¿Podés contarnos algo que te haya pasado viajando y que nunca olvidarás?
Tengo dos anécdotas que se me vienen a la cabeza. La primera es de hace muchos años cuando viajé a Praga con Esteban, mi marido, y con Agustín, mi hijo mayor, que era chiquito. Me acuerdo que esa noche hacía un poco de frío y que al otro día teníamos que ir en auto hasta Alemania para tomar el avión y volver a casa. Al siguiente día cuando nos levantamos, abrí las ventanas y no podía creer lo que veía. Caía una nevada como nunca antes vi y manejamos con un miedo terrible porque no se veía nada. Te la hago corta: perdimos el avión.
La segunda es muy reciente y es de mi último viaje a Nueva York. Estábamos los cinco paseando, pero yo venía un poco más atrás caminando con Isidro, mi hijo menor, de la mano y de repente veo venir hacia mí un señor con un cuchillo grande en la mano. En ese momento pensé “listo, acá me acuchillan”. De verdad sentí que iba a pasar y lo tenía tan cerca al señor que no podía hacer nada. Por esas cosas locas que pasan por la cabeza en esas situaciones extremas, me acordé de haber escuchado que dicen que si estás en una situación parecida tenés que mirar a la persona a los ojos y como realmente no llegaba a hacer otra cosa lo puse a Isi atrás mío y lo miré fijo a los ojos con una cara de loca terrible. Por suerte no nos pasó nada, pero Isi vio el cuchillo y se asustó un montón. La verdad es que todos nos quedamos con miedo, pero eso no impidió que sigamos disfrutando del viaje.
¿Cuáles son los países que no te cansas de visitar o que volverías a visitar y por qué?
No me canso de visitar el Reino Unido. Amo Escocia, Edimburgo y Londres. Cada vez que puedo vuelvo. ¡Me encantan! Son ciudades que me llenan de energía y dónde siempre encuentro nuevos lugares, a pesar de haber vivido 2 años en cada una de ellas. Tengo amigas allá y me encanta caminar y recordar buenos momentos que viví ahí donde fui muy feliz. Son ciudades que me cargan de buena energía. No lo puedo explicar de otra manera, me hacen bien.
¿Cómo te imaginás (o como te gustaría que sea) tu vida dentro de 10 o 15 años? ¿Seguirías viajando? ¿Sola, con Esteban o con la familia completa?
En 12 años Isidro va a estar empezando la Universidad y me imagino y deseo que la vida me encuentre viajando junto a Esteban. Amamos viajar juntos (¡y también con nuestra familia!) pero en los viajes que hacemos solos son nuestros momentos para volver a conectar, volver a ser novios y charlar horas. Me imagino que en doce años voy a acompañarlo en sus viajes de trabajo que hoy no puedo acompañarlo tanto como me gustaría porque nuestros hijos aún son chicos. Mi hija Sofía está convencida que va a irse a estudiar a Londres, así que me imagino yéndolos a visitar a los chicos en dónde sea que estén y obviamente yendo una vez por año a Argentina.
¿Te gustaría convertirte en unos años en 100% una travel blogger y que te paguen por visitar lugares, restaurants, etc?
¡Me encantaría! Sería un sueño para mí poder compartirles a mis seguidoras mis viajes y distintos rincones del mundo. Me haría muy feliz. Hoy no lo veo muy posible pero no descarto hacerlo 10 años.
¿Una ciudad pendiente por visitar?
Una sola ciudad es muy difícil responder. Pero hoy si me invitan a un país donde yo quiera lo primero que se me ocurre decirte es Canadá. Tengo muy pendiente ir ahí y quiero ir especialmente en otoño. También tengo muchas ganas de conocer Australia y de Europa me gustaría conocer la ciudad de Moscú.
¿Qué sentís al mirar hacia atrás y ver los viajes que has realizado a lo largo de estos años? ¿Qué experiencias rescatas de esta forma de vida?
Siento muchísima gratitud de poder viajar y conocer tantos lugares. Soy muy consciente del privilegio que es poder hacerlo y tener la posibilidad de conocer tantas culturas distintas y que me haya abierto tanto la cabeza. El mundo es increíble y maravilloso. Rescato de este estilo de vida que soy muy flexible y creo que esto de moverme tanto me mantiene activa sin achancharme. Las rutinas van cambiando y eso me encanta. Si me preguntaras si volvería a elegir este estilo de vida en mi edad adulta sin dudas lo volvería a elegir. Es loco porque de chica me hubiese gustado quedarme un poco más quieta y al fin y al cabo ahora que tengo hijos ellos también están en constante cambio como estuve yo, pero mejorando muchísimo la dinámica porque estamos en La Costa Azul hace cinco años y planeamos quedarnos un poco más de tiempo acá.
Contanos un viaje inolvidable con Esteban y uno en familia los 5 juntos.
Un viaje inolvidable con Esteban fue cuando fuimos a Ámsterdam, que si bien ya los dos conocíamos la ciudad la pasamos increíble. Recuerdo ese viaje con mucho amor. Lo recontra disfrutamos a nuestro ritmo, ya que ambos habíamos ido y no teníamos que correr de un lado hacia el otro. Si bien obviamente viajamos juntos porque nos gusta descubrir nuevos lugares, la verdad es que hace tiempo tenemos decretado hacer un viaje juntos al año porque la pasamos bomba estando solos y es nuestro momento de charlar horas y estar pegados sin interrupciones y muy relajados.
El viaje a Nueva York en familia estuvo espectacular. Me encantó haber podido ir con toda mi familia a ese destino porque los chicos nunca habían ido y porque por lo general hacemos viajes de distancias cortas con ellos dentro de Europa o a Argentina, así que fue algo totalmente distinto. ¡Y lo mejor es que estuvimos 100% desconectados porque no sacamos chip con internet! Solamente nos conectábamos con el wifi del hotel a la noche. Quieras o no al tener internet estás a un click de desconectarte de la realidad así que estuvimos literalmente a la antigua recorriendo con mapa y sin GPS. Las charlas en familia que surgieron gracias a no tener el celular en mano fueron espectaculares. Lo mega recomiendo, sobretodo a quienes tengan hijos adolescentes.
¿Por qué aceptaste esta entrevista?
¡Porque para mí es un honor que vos me entrevistes! Me encanta la revista y aprovecho para agradecerte que me hayas invitado.
Ya hablamos de laimportanciadel orden, pero también hay otros factores que ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo.
Plantas y flores: aportan vida y calidez. Además los expertos dicen que, disminuyen el estrés, aumentan la productividad y la concentración y mejoran la calidad del aire del espacio.
Iluminación: hay un capítulo entero dedicado a la iluminación en mi eBook pero sin dudas vale destacar que cualquier espacio mal iluminado nos perjudica. Es importante dejar pasar la luz natural, ya que estimula la producción de serotonina y endorfinas, o en su defecto, contar con una buena iluminación artificial.
Colores: hay que tener presente cuál es el objetivo de cada habitación y utilizar los colores correspondientes. Esto no quiere decir que no puedas elegir el color que te gusta para un ambiente específico pero es importante que sepas que los colores afectan el temperamento de las personas. No por nada los hospitales y escuelas por lo general están pintados de colores neutros como blanco, gris y celeste que son colores qeu transmiten calma y tranquilidad.
Materialidades: No es lo mismo utilizar mármol o piedras que utilizar mimbre o madera. Cada detalle que incluyamos en un ambiente o estancia va a interferir con la comunicación que querramos transmitir en ese espacio. Cada objeto o cada vignette tiene que estar pensada para las personas que van a vivir ahí y sobretodo en cómo quieren sentirse en cada espacio.
Comienza enero y la mayoría de las personas nos planteamos objetivos para el año. Algunos podrán ser más grandes que otros, pero lo que sí me parece importante destacar es que hay que comenzar ordenando las ideas (¡también nuestras casas!)
Diciembre suele ser un mes caótico, de cierres, despedidas y de muchísimas compras… Por eso yo siempre me tomo los primeros días de enero para hacer orden mental y físico.
No solo escribo mis objetivos sino que también los desgloso en acciones divididas por los meses. Es decir que cada mes voy teniendo subobjetivos (o acciones) que me van a llevar a poder realizar ese objetivo principal.
Crease o no, también ordeno mi placard, mis libros y cuadernos. El entorno en el que vivimos nos afecta en nuestra forma de ser. A mí me pasa que las pocas veces que me permito tener las cosas desordenadas, coincide cuando no tengo muy en claro las cosas. Es como si el desorden me nublara la vista.
«Vivir en un entorno organizado facilitará mucho nuestro día a día, porque permite automatizar muchas acciones» leí en un libro que no recuerdo ni en nombre ni el autor, pero coincido en cada palabra.
¿Estás lista para comenzar el año? La buena noticia es que siempre se puede barajar las cartas de nuevo.
Termina diciembre y no puedo evitar hacer un balance. Miro para atrás y hace un año era otra persona. ¿Se pueden vivir muchas vidas en una? Estoy convencida de que sí. Este es un resúmen de lo que fue mi año.
2021 fue una locura. Una locura que volvería a vivir una y otra vez. Una locura que me hizo que me quedara en carne viva (como el videoclip de «Rock DJ» de Robbie Williams que miraba por MTV cuando era chica). Esta locura me obligó a sanar mis propias heridas. Tuve que dejar de fingir y aceptar que algunas cosas no estaban bien. Cierro los ojos y hago el esfuerzo por recordar cada detalle para contarles cómo me sentí. Probablemente mi inconsciente me quiera proteger y por eso es que no me deja recordar todo lo que viví. En el fondo le agradezco, pero lo intento una vez más. Al fin y al cabo esta taurina no se rinde muy fácil. El 1ro de diciembre de 2020, me mudé sola a un departamento en Dijon recién separada. «Ani, no me voy a quedar tranquilo con que vivas en este barrio» me dijo el Susodicho (mi ex) cuando visitamos el departamento que me había volado la cabeza. «Tendrás que aprender que de ahora en más elijo yo sola». Pero no, no me atreví a decirlo. El barrio era el menor de mis problemas y les spoileo que de todas maneras alquilé el departamento. No sabía cómo me iba a mantener los próximos meses y tampoco sabía qué quería hacer ni en qué lugar iba a vivir. Hasta el momento siempre me había mudado a pueblos o ciudades para seguir un proyecto ajeno y ahora la vida me daba la chance de elegir dónde quería estar, pero el mundo es muy grande y no sabía por dónde empezar. Tenía que hacer un duelo, pero aún más importante tenía que inventarme una nueva vida. Lo escribo y me da piel de gallina: sola en otro país, en el medio de una pandemia, recién separada y teniendo que empezar de nuevo y literalmente de cero. Pero, ¿saben qué? Estoy orgullosa de mí. Incluso en los días más díficiles estaba agradecida. ¿Agradecida? Sí, porque siempre fui consciente de que podía barajar de nuevo mis cartas y volver a empezar. Soy una privilegiada y confiaba en mí. Me faltaban herramientas pero pedí ayuda. Cada traba me trajo un aprendizaje. No puedo negar que tenía miedo a un montón de cosas y situaciones que me atormentaban pero aprendí que «si tenés miedo, hacelo con miedo». Si estuviste viendo mis historias a través del 2021 me habrás visto hacer y deshacer la valija una y otra vez en distintos países. Esto me enseñó que no necesito mucho y que lo que me hace feliz entra en un carry on y tiene cuatro patas. Empecé a valorar (me) mi tiempo aún más de lo que lo hacía. Salí con chicos nuevos y conocí culturas y formas distintas de relacionarme. ¿Sabían que me enteré de que «era la novia» de un francés que ni siquiera me lo había notificado? Todavía hoy puedo sentir el nudo en mi panza cuando al referirse a mí usó las palabras «ma copine» (mi novia). Esta es una historia que merece un capítulo aparte. Lo positivo es que me atreví a mostrarles mi vulnerabilidad a distintos hombres. Aprendí que lo mejor es que me conozcan con mis luces y mis sombras. No soy perfecta y tengo miedos. Sobretodo a volver a enamorarme. Al fin y al cabo si uno es genuino con lo que le pasa y el otro se queda es porque le interesa ocupar un lugar. ¿Para qué perder el tiempo? Para eso tenemos doscientas redes sociales disponibles. Me amigué con la incertidumbre. Me enojaba cuando mis planes no podían llevarse a cabo. Postergué trabajos y viajes odiando las medidas de la pandemia, pero entendí que es mejor la incertidumbre que la certeza, porque cuando uno tiene solo certezas nada puede cambiar y (siempre) todos tenemos algo para modificar. Como dice la mujer de mi papá, «fui al rincón a pensar» varias veces. Cada tres meses me sentaba con mi diario íntimo y releía lo que había planeado. Me saqué la presión de tener que tener en claro qué quería o hacia dónde iba. Esto me ayudó a vivir mucho más el presente. Empecé a nombrar mis planes como «experiencias», porque pensar en «para siempre» me daba ansiedad. «Voy a hacer una experiencia a Málaga». Hice varias de ellas y si alguna no me gustaba podía pasar a la siguiente sin sentir el peso de defraudarme. No quiero ser tan rígida. Deseo continuar con este ejercicio el próximo año y permitirme ser aún mucho más flexible. Conocí mucha gente nueva. Tengo el don de la intuición y soy una afortunada que siempre elijo gente buena para rodearme. Mis amigos y mi familia me demostraron que a pesar de los once mil kilómetros de distancia estaban para mí y fueron quienes me ayudaron a levantarme del piso con palabras de aliento cada vez que sentía que nada salía como yo quería. Perdí el rumbo muchísimas veces pero siempre me volví a encontrar. Aún tengo que auto recordarme que las respuestas están en mí. Inventé el trabajo que mejor se adapta a la Anita de hoy. Desde chica odio levantarme con despertador y dejé de juzgarme por ser quién soy. Organizo mis horarios y tengo un trabajo que me permite abrir una computadora y poder trabajar desde cualquier parte del mundo. Siempre fui alguien creativa y poder diseñar ambientes diferentes todas las semanas me inspira y me hace feliz. Desde que soy chica movía los muebles de lugar y me reconforta ayudar a las personas a que puedan sentir sus casas como sus hogares y se sientan orgullosas y representadas por esas cuatro paredes. Para mí la vida está para compartirla y disfrutarla. Ver la felicidad de mis clientes compartiendo sus hogares con sus seres queridos me llena de orgullo. Tengo tanto por seguir trabajando en mí, pero hacer este balance me permite no ser tan exigente conmigo misma y poder reconocer mis logros. Sin dudas este balance cierra en positivo. Volver a Argentina después de dos años y medio para mí fue sanador. A pesar del covid pude abrazar presencialmente a los míos que realmente yo lo estaba necesitando. Nunca imaginé que iba a pasar tanto tiempo tan lejos de mis seres queridos y confieso que tenía una coraza muy gorda y dura con respecto a este tema, pero los días previos al viaje se acercaban y no podía más de la ansiedad. Escribir este relato desde Buenos Aires probablemente hace que tenga este tinte tan positivo que están leyendo. Les juro que soy otra persona. Fue un año duro que me movió como las olas revuelcan a los valientes que se animan a meterse al mar. Hubo días más calmos y días dónde todo se sentía una amenaza, pero definitivamente este año me hizo crecer un montón. Nadie se arrepiente de ser valiente. Gracias, una vez más, por estar del otro lado. Por leerme y por acompañarme. Créase o no, ustedes fueron parte de este año y me enseñaron muchísimas cosas. Comenzar a escribir mis relatos es una forma de conectar con ustedes y conmigo misma. Gracias también a mi familia y mis amigos que estuvieron para mí y también al Susodicho, quien me empujó a ser mi mejor versión dándome la confianza que necesitaba cuando creí que no podía. Agradezco cada dolor y miedo porque me permitieron estar hoy acá escribiéndoles esto. Les deseo que tengan un 2022 lleno de nuevas experiencias y sobretodo que quieran mucho, pero que siempre se quieran más a ustedes mismas.
Por: Anastasia Jack
Si te gusta esta sección, si podés y querés te invito a «comprarme un cafecito». ¿Qué es un cafecito? Es una plataforma de crowdfunding que busca apoyar un proyecto o a una persona creadora de contenido a través de un monto bajo para su realización. En otras palabras es una especie de «pasar la gorra virtualmente» y una linda manera de apoyar y agradecer el contenido gratuito que hay en las redes.
No es la única manera de agradecer, también podés escribirme y contarme qué te pareció y/o recomendarme a tus amigos. De cualquier manera estoy feliz que hayas llegado hasta acá leyendome ¡Gracias!
Bonaerense, como la conocen en Instagram, es una de mis cuentas favoritas. Agostina Di Stefano -como figura en su D.N.I- es auténtica, dice lo que piensa y defiende con uñas y dientes sus ideales. Es divertida, alegre y tiene mucho sentido del humor. Debo reconocer que es una de mis cuentas favoritas. Volvió a Argentina después de vivir en India y en Bali y se reinventó. Hace muchos años creó una escuela en India y comparte su vida con sus 124 mil seguidores a través de Instagram. Su corazón es enorme y trasciende las pantallas. En esta entrevista nos cuenta sus experiencias más raras, su presente y reflexiona acerca de cómo fue volver a Buenos Aires en el medio de la pandemia.
¿Qué se imaginaba la Agos del 2000 (hace casi 22 años atrás) de cómo iban a ser sus próximos años? ¿Estás contenta con el camino recorrido?
Desde muy chica siempre soñé con viajar, ampliar mi conciencia y conocer nuevas culturas. Esto siempre fue mi deseo pero, es verdad que estoy en constante lucha porque a la vez tengo un costado muy conservador que le teme al cambio y lo padece. Por eso, si bien soñaba con viajar, a la vez, me costaba verme en otro lugar. Viajar, sí, pero volver al hogar siendo turista no iba a poder lograr conocer esos lugares que anhelaba en profundidad. O sea que siempre supe que era un desafío para mí y lo fue. Sabía que quería tener un hije en algún momento y viajar con él/ella. Así que en ese sentido pude concretar mi sueño de cuando tenía veintipico. ¿Si estoy contenta con el camino? Diría que sí. A mi edad no puedo decir que no porque todo lo que considero que debería haber hecho diferente me dio aprendizajes y me hace ser quién soy hoy.
¿Qué significó para vos volver a Argentina “un tiempo” (que se extendió a 2 años por la pandemia) después de varios años de vivir en India y en Bali? ¿Querés volver?
Todavía lo estoy procesando. Me siento un poco tonta con esta última línea porque al final fue volver a mi país en un contexto adverso para el mundo entero dónde mucha gente la empezó a pasar mal y yo: tuve techo, comida, salud y compañía amorosa de muchas personas. Es decir, aclarando que soy una privilegiada, no me fue nada fácil.
Sin dudas cambiar de escenario es complicado pero, volver después de años de estar en otro lugar es muy complejo. No somos los mismos que nos fuimos y el lugar al que volvimos tampoco lo es. Además, habiendo vivido en Asia, que es tan distinto, y estando acostumbrada a vivir todos los días situaciones raras, culturalmente diversas, interesantes y diferentes y me volví un poco adicta a eso.
Mi vida era viajar cada dos meses, vivir entre naturaleza y cerca de un mar espectacular, tener que usar idiomas que nada tenían que ver con el mío para moverme día a día y muchas otras cosas cotidianas que me tenían fascinada. Yo realmente disfrutaba vivir en la diversidad y no saber qué iba a pasar cuando salía de casa. Todo podía suceder. Podía terminar haciendo una ceremonia en el templo en el medio de la selva o ir a la boda de la hija de alguien en India o frenar a probar una comida que nunca había comido antes o juntarme con amigos a ver el atardecer más lindo del mundo con los pies en la arena. Y de repente me encontré con 3 mudas de ropa y mi hija, en una casa que no era mía haciendo cuarentena estricta. Me mude 5 veces en un año. No tenía trabajo y dependía de mis ahorros y de que mi ex, del que me había separado medio año atrás y ya se había casado y mudado de continente con su nueva pareja, me pagara alimentos. Me sentí desesperada.
Recuerdo que con el correr de los días, haciendo conciencia de que esta sería mi casa, me faltaba el verde. Miraba para afuera y me sentía enferma de ver todo gris. Hoy lo escribo y pienso que suena ridículo, me enviaría un sticker de «guienso?» pero les juro que fue duro. Me había desacostumbrado a la ciudad, extrañaba el arrozal y también mis miedos más arraigados a estar sola, a no tener de qué vivir y no sentirme en casa, estaban a flor de piel. Fueron meses difíciles. Dos veces tuve una entrevista con una psiquiatra. Ambas veces pedí antidepresivos y las dos veces me dijo «No necesitas nada, es normal que estés triste. Estás haciendo varios duelos juntos». Todo esto siendo responsable de mi hija de 7 años. Creo que recién a mediados de este 2021 estuve un poco mejor y hoy voy a brindar en año nuevo por seguir creciendo y venciendo mis miedos y saliendo adelante. ¿Si quiero volver? Siempre.
¿Cómo se hace para vivir un tiempo en cada lado y combinar: maternidad, tu emprendimiento, Instagram y la vida privada? ¿Se hace más difícil con el crecimiento de Julia (su hija) o es igual?
Bueno, ya no viajo desde Marzo de 2020. Estuve todo este tiempo en Argentina y eso para mi cuenta de Instagram fue complicado. Yo vivía mostrando mis viajes y de repente ya no estaba viajando ni viviendo en Asia. También decidí no mostrar más a los niños indios cuya vida había compartido durante años, entonces ya no tenía ganas de compartir nada. Eso también fue difícil y todavía lo estoy transitando. Lo que puedo mencionar como positivo es que mi hija tiene una vida más estable y metódica. Cuando vivís armando una valija nunca realmente estas en ningun lado. Mis últimos años viví entre Indonesia, India y Argentina, y nunca tenía toda la ropa en un lugar ni acomodada perfecta porque siempre estaba la valija semi armada. Eso era fascinante para mí pero mi hija creo que lo padecía un poco. Ella ahora está contenta de tener sus dos casas y su rutina. Además acá en Argentina cuento con mis amigos tengo la chance de estar cerca de la persona que amo.
Contame tu experiencia o anécdota más rara en algún viaje. Tengo dos que atesoro entre miles: La mañana que ayudé a una mujer que había parido y no salía su placenta. Ella estaba en un charco de sangre y muy débil, la bebé helada. Las lleve al hospital y me dieron a la bebé recién nacida para llevarla a otro hospital mientras la mamá se recuperaba. Yo la arropé en mis brazos, le puse su primer pañal y sonda para que se alimentara. Luego su mamá necesitaba sangre y fui a buscarla a media hora del hospital. Cuando me dieron la cajita con las dos unidades de sangre salí del lugar y me persiguió un mono para robármela. Tuve que correr hasta el rickshaw para zafar. Llegué con la sangre al hospital y volví a ver a la bebé que ya estaba fuera de peligro, como su mamá. Fue un día extraordinario. Otro momento que atesoro fue en el sur de India, en la ciudad de Trichy. Fuí a un templo y me senté a observar a la gente. Charlé todo el día con mujeres que peregrinaban por el sur juntas, visitando distintos templos. Ellas no hablaban casi inglés y yo no hablaba Tamil, pero de algún modo nos comunicamos y nos divertimos mucho. Me sentí muy cerca de ellas, como si nos conociéramos de toda la vida. Cuando nos despedimos ellas buscaron a alguien que hablara inglés para que me tradujera este mensaje: «No te vamos a olvidar». Yo tampoco me voy a olvidar de ese día ni de ellas, nunca.
Contanos de tu emprendimiento. ¿Qué planes tenés a nivel laboral? En Bali creé una marca con unos amigos: «Inspirasi», objetos que nos encantaban de la isla. Cuando vine para Buenos Aires, después de un tiempo, abrí la tienda con mis pañuelos, que son pensados por mi y diseñados por una amiga balinesa y los amo. Además, trabajo con mi cuenta de Instagram y con clientes a los que les manejo las redes. También hago traducciones. Un poco de todo, siempre sigo ayudando a mi familia India y a les niñes que conocí trabajando allí. Mi idea es, cuando se pueda, volver a viajar y organizar viajes a India, Bali y otros lugares de Asia con mi amiga Tarini, con quien tenemos una relación especial. Hicimos un viaje en febrero de 2020 que fue tan mágico que todos los viajeros quedaron felices y hoy somos un grupo hermoso de amigos.
¿Por qué aceptaste la entrevista?
Porque me encanta tu propuesta, tu estilo, tu sinceridad y alegría para comunicar.
Existen dos tipos de personas: quienes aman la Navidad y a quienes no les interesa.
Debo confesar que a mí me gusta mucho, incluso más desde que vivo en el lado del mundo en que la Navidad es en pleno invierno pero,(siempre hay un pero) no soy muy fanática del color rojo.
Por esta razón elegí salir un poco de la típica decoración y buscar en Pinterest opciones con colores más neutros como me gusta a mí. Si bien este año no tengo una casa fija donde armar la decoración navideña sin duda elegiría alguno de estos ejemplos.
Arbol adentro de un canasto de mimbre:
Decoraciones en madera para agregar en las vignettes de las bibliotecas:
Guirnarldas que simulan ser de pino con moños en colores crudos y blancos:
Mesas decoracadas en beige, blanco y negro con toques de verde:
Centros de mesas con velas blancas:
Espero que les haya gustado esta opción linda pero diferente.
Hoy van a leer una carta que me auto escribí hace un tiempo y hoy adapté. Es una historia real y es mi historia. No soy escritora, pero como dijo Marta Minujín en su libro Tres inviernos en París, “relatar mis vivencias en mi diario es mi antídoto contra la soledad”. Ojalá que no te sientas identificada con todo lo que vas a leer, pero si lo hacés quiero que sepas que desde donde estoy te abrazo muy fuerte y pienso en vos.
Los duelos duelen. También son personales y únicos. Yo durante mucho tiempo quise negar lo que me pasó hasta que me animé a enfrentar la oscuridad. Permitite vivirlo como puedas, pero sabé que hablar sana.
Ahora sí, te invito a que me conozcas casi desnuda. No puedo negarte que todo lo que viví me hizo ser quién soy, pero hoy catorce años después, puedo decirte con orgullo que esto es solo un pedacito de mi historia que logré sanar hace rato.
Una carta para la Anita de 14 años:
Sé que ni en tus peores pesadillas te imaginás que tu vida va a cambiar 180 grados cuando mamá te siente junto a papá y Barbie (mi hermana) y pronuncie las palabras “chicas vengan… con su padre les tenemos que decir algo importante”. Lo que vas a escuchar te va a ensordecer y no creo que esa imagen se borre algún día de tu cabeza. A mamá le diagnosticarán cáncer de pulmón. Antes de que te asustes, lo primero que quiero decirte es que ese dolor enorme que vas a empezar a sentir y que va a pesar durante mucho tiempo, va a sanar. Te lo prometo.
Vas a estar mucho tiempo enojada y una sensación de injusticia te va a acompañar durante varios años. Tus reiteradas preguntas “¿por qué a mí?” que tendrás atragantadas y que te animarás a decir en voz alta a muy pocas personas se van a transformar en amor y un día vas a volver a reír. ¡Te vas a reír un montón! De hecho, aunque hoy esto te parezca imposible, vas a ayudar a muchas personas a que transiten con un poquito más de optimismo ese mismo sendero tan doloroso.
El camino va a ser duro. No te puedo mentir. En menos de seis meses tu vida va a cambiar para siempre: te vas a volver experta en cambiar pañales al adulto que hace cinco minutos te preparaba un Nesquik porque, como si fuera poco, mamá va a tener un ACV que le va a dejar como consecuencia todo el hemisferio del cuerpo izquierdo inmovilizado. Te vas a sentir sola e incomprendida y vas a levantarte muchas mañanas deseando que todo sea una pesadilla. Será una pesadilla 100% real, pero por suerte eso de sentirte sola va a ser solamente un sentimiento. Vas a estar rodeada de personas que te van a ayudar a levantarte una y otra vez cuando estés tirada en el piso sin más fuerzas para seguir.
Dar amor te va a salvar. Ese es nuestro secreto. Con tan solo quince años vas a empezar a ir como voluntaria todos los martes a la fundación “Cosechando alegría” y vas a darte cuenta de que hay muchas personas remándola todos los días y que cada uno es responsable de cosechar la suya propia. Te repito: dar amor en todas sus formas te va a liberar.
Me gustaría no tener que escribirte esto, pero tengo que darte la mala noticia y decirte que, aunque cuando soples las velitas número quince con muchísima ilusión pidiendo que suceda un milagro, lo peor va a suceder. Vas a elegir que solo una amiga te acompañe al entierro y aunque su amistad no dure para siempre, la vas a recordar como una de las personas más importantes de tu vida. Vas a ir vestida con el tapado beige que tu mamá amaba, con una foto de ella en tu panza y esto lo confesarás por primera vez en una carta a tus seguidoras de Instagram. Tu grupo de “las 10” (mis mejores amigas del colegio) no te va a entender y de hecho alguna que otra se va a enojar por tu decisión. Con el tiempo y algunos años de análisis de por medio, vas a empezar a poder ver todo más de lejos y vas a comprender que tu mamá no era solo tuya y que tus mejores amigas también sufrieron la muerte de ella como si fuera su propia madre y vos no las dejaste despedirse como a ellas les hubiera gustado.
Te vas a pelear con tu hermana dos millones de veces por las cosas más estúpidas y se van a decir las cosas más crueles, pero será siempre tu otra mitad que te banca en todo. El yin y el yang. El Fernet y la Coca Cola. El dúo perfecto para combatir juntas contra el mundo. Nadie te va a defender como ella lo hace desde ese día, a tus seis años cuando intentó cagar a trompadas a ese nene de 9 que te empujó apropósito e hizo que tu pera se abriera una vez más; o esa vez que le dio un cachetazo en el medio del recreo al chico que te gustaba porque la noche anterior se había chapado a otra chica de 3er año en una fiesta de egresados. Pasarán horas y horas juntas hablando en el baño mientras ella se baña en la bañadera y vos sentada en el inodoro le cantarás las mil y una que ella no siempre va a querer escuchar. Te repito: se van a pelear un MONTÓN, pero cuando te vayas a vivir a más de once mil kilómetros de distancia algunos temas se solucionarán. Finalmente va a dejar de usar tu ropa sin permiso y no vas a tener que ponerle más llave al placard. Increíble pero real: se volverán casi mejores amigas. Las largas charlas seguirán situándose muchas veces en el baño mientras ella se baña de inmersión, pero ahora serán a través de una videollamada. ¿Te dije que vas a vivir en Francia?
Papá a los 4 meses de haber despedido a mamá se va a reencontrar con su primera novia y eso te va a poner los pelos de punta. No, los pelos de punta no. Lo que le sigue a eso. Te va a poner los pelos de punta infinito punto rojo. Con el tiempo vas a entender, y sobre todo, agradecer que ahora tenés una nueva familia ensamblada con quién contar. La felicidad de papá será la tuya también. Te va a costar la libertad repentina, producto de estar a cargo de papá, pero creeme que mamá y papá se ocuparon de enseñarte lo que está bien y lo que está mal. A la libertad te vas a acostumbrar muy rápido. Naciste para ser libre y siempre vas a saber cómo cuidarte sola.
No va a ser fácil el camino, pero todo esto te va a hacer ser quién sos hoy y vas a estar muy orgullosa de vos. Yo desde el futuro lo estoy…De a poco el dolor va a ir pasando y ya no te vas a acordar de mamá todos los días de tu vida, pero siempre te va a acompañar y va a encontrar esa forma misteriosa en la que se aparece para decirnos que ella está.
Vas a salir un montón y te vas a divertir. Vas a tener sueños y los vas a cumplir. Romperás corazones y también partirán algunas veces el tuyo, pero aunque hoy no lo creas sos muy fuerte. Vas a ser tan fuerte que a veces pensarán que podés con todo, pero esa será una lección para más adelante. Vas a tener que dejar de mostrarte tan dura y más tarde que temprano, vas a aprender a mostrarte vulnerable. Sos sensible y te tenés que amigar con eso.
Si te preocupa el amor dejame decirte que te relajes. Vas a ser muy afortunada y también exigente. ¿Cómo no serlo si mamá te planchaba el uniforme todas las mañanas de invierno para que salgas de la cama y te pongas algo calentito? Es cierto que tendrás la vara alta, pero es que siempre te enseñaron que el amor es sano o no es. De verdad, quedate tranquila. Solo elegirás a buenas personas, así que no tengas miedo. Confiá y disfrutá.
Antes de despedirme te cuento que vos, tu hermana y tu papá se volverán un trío dinámico de esos inseparables, con la suerte de también contar con el otro trío dinámico (mis hermanos) y ser un sexteto de lujo. Vas a cambiar de profesiones y vas a vivir muchas cosas más que no te las quiero adelantar, pero solo quiero que estés tranquila que vas a levantarte todos los días eligiendo ser muy feliz y que eso te va a salvar.
Te amo y siempre voy a estar cuidándote,
Anita ♥️ 30/11/2021
Esto es un recorte significativo de mi vida privada y por obvias razones dejé afuera muchos detalles. (Sería imposible contarles tantos años de mi vida en una carta cortita). Mi objetivo principal con esto es que si alguien hoy está atravesando por algo tan triste como es hacer un duelo de cualquier tipo, sepa que hay luz al final del camino. El pasado no nos define o al menos eso es lo que yo decidí para mi vida. Siempre se puede volver a empezar. Hablen y pidan ayuda. Yo estoy acá para escucharlas.
A veces me pregunto si no me expongo demasiado contándoles en primera persona partes tan privadas de mi vida, ¿pero saben qué pasa cuando las personas abren su corazón? Se curan. Te invito a abrir y curar el tuyo.
(En la izquierda van a ver un cartel dónde les permite comentar. Los comentarios son 100% privados y solamente me llegarán a mí, pero no quiero dejar de aclararles que si no me dejan su mail y los envían anónimamente no podré agradecérselos personalmente. ¡Gracias!)
Por Anastasia Jack
En esta edición tan especial quiero presentarles a Maru @maruromano. Vale la pena que la conozcan y la sigan, si es que todavía no lo están haciendo. Tiene más de 27k seguidores en Instagram y a mí me cautivó el día que la vi hablar sobre la prevención del cáncer de mama. Al igual que yo, perdió a su mamá de muy joven. Hay que ser muy valiente para hablar de estos temas en cámara y sin lugar a dudas ella tiene todo mi respeto. Es alegre, divertida y su cuenta es una mezcla perfecta entre cosas ricas, beauty y moda. En esta entrevista nos cuenta quién es y sus consejos para atravesar un duelo.
¿Quién es Maru afuera de las redes?
Soy María, de nacionalidad uruguaya y tengo 30 años. Me gusta decir que soy ciudadana del mundo porque viví más tiempo afuera que en Uruguay. Me gusta mucho conocer distintas culturas y sobre todo elegir el lugar dónde quiero estar en cada momento.
¿Hace cuánto empezaste creando contenido en Instagram? ¿Hoy vivís económicamente 100% de esto?
Siempre formé parte de las redes sociales. Desde muy chiquita hice castings, comerciales de televisión y publicidad como modelo para distintas marcas conocidas. Mi perfil de Instagram en realidad empezó siendo más un portfolio dónde podía mostrar mis trabajos, pero dónde aún no tenía “voz”. Solamente compartía mis experiencias laborales.
En el 2016, me surgió la posibilidad de que una marca grande me eligiera para crear contenido. En ese entonces en Uruguay no era algo muy común, solamente contrataban modelos para hacer publicidad sobre algo. En ese entonces empecé a poder crear contenido diferente desde mi propio punto de vista. Fue alucinante porque yo no tenía en claro qué quería hacer ni lo que me gustaba y esto fue lo que me dio el impulso para buscar cosas en redes sociales, inspiración en Pinterest y mirar afuera qué era lo que se estaba haciendo en el mundo de los creadores de contenido.
Hoy vivo 100% de esto, pero también sigo haciendo trabajos de publicidad y de modelo. Hago lo que me gusta y puedo elegir marcas con las que comparto valores y están alineadas a lo que me gusta. Estoy feliz porque ahora me siento con el poder de decir “no”, que durante muchos años no lo pude hacer.
Tu Instagram es una mezcla perfecta entre alguien que comparte buena onda, recetas, moda y beauty… Se te nota una chica muy disfrutadora de las pequeñas cosas y momentos. ¿Esto siempre fue así? ¿De quién lo heredaste?
Me encanta disfrutar y si hay algo que puedo destacar de mi persona es que me adapto a los cambios. Es una elección de vida. Me tocó vivir cambios en el medio de una vida “bastante programada” (N.d.R: su mamá falleció) y me dije a mi misma “yo tengo que aprender a disfrutar de cada momento y de cada instante”. Me gusta transmitir eso en mis redes y poder ser yo, ya sea compartiendo una receta o alguno de mis cuidados.
En este capítulo hablo acerca de los duelos. Vos, al igual que yo, perdiste a tu mamá de muy joven. ¿Qué consejo le darías a alguien que acaba de perder a una persona importante y está atravesando un duelo?
Para mí hay que vivir las etapas y los procesos que el propio cuerpo les pida. Hay que transitar momentos de angustia, de enojo y de incomprensión. Todo lleva su tiempo. Cada persona lo toma de una forma diferente y ninguna está mal. Hay que permitirse sentir y no censurar las emociones. No somos máquinas.
¿Cómo se hace para transformar el dolor y enojo?
El dolor y el enojo se transforma cuando aprendemos a ver las cosas de otra manera. Yo estaba muy enojada con la pérdida de mi mamá y me acuerdo como si fuese ayer que estaba en un recital de Calamaro con mi mejor amiga matándome de risa hasta que apareció una vocecita en mi cabeza que me dijo “¿qué haces vos riéndote, si no tenés nada de qué reírte?” Automáticamente me empecé a sentir mal porque sentía que no podía estar pasándola bien si mi mamá acababa de fallecer. A los meses, estaba caminando por la playa, y miré hacia arriba y sentí que mi mamá estaba ahí. Puedo decir que a veces cuando abrazo a las personas siento los abrazos de mi madre. Empecé a encontrar en el mundo externo cosas que al principio no las veía, pero hoy en día las siento muy ella. Nunca me siento sola. Siempre me siento acompañada.
¿Por qué aceptaste esta entrevista?
Acepté esta entrevista porque vos me caes increíble. Amo lo que hacés y la comunidad que tenés. Amo que puedas compartir estos mensajes porque para mí de eso se trata. Las redes sociales no tienen que ser solamente vistas como algo negativo y comercial, sino como una herramienta para lograr este tipo de cosas.
Te agradezco muchísimo este espacio y que me des la oportunidad de que me conozcan. Como mensaje final me gustaría decir que hay que ser positivo, abrazar a las personas que nos transmiten eso y valorarse el esfuerzo que uno hace para estar mejor y cambiar.
Creo que vamos a estar todos de acuerdo que el último lugar de inversión en un piso/departamento es el balcón, pero lo divertido es que cuando estamos en búsqueda de un departamento nos importa que tenga uno pero luego muchas veces ni siquiera lo usamos.
Hoy les traigo los 3 puntos claves para decorar su balcón y lograr que les de ganas de pasar tiempo en el mismo.
El piso: normalmente en los balcones tenemos los azulejos más baratos y por ende menos estéticos. Poner deck o pintarlos es una gran opción económica si no se quiere romper y cambiar el piso.
2. Las plantas: un buen recurso es decorar las paredes con un jardín vertical y otro es elegir todas macetas del mismo color y tamaño para no cansar al ojo con demasiada información.
3. Styling: decorar con cuadros, almohadones, luces, centro de mesas….tal como si lo estuviéramos haciendo para el living interior de nuestra casa.
Espero que les guste y que con estas ideas puedan poner más lindo sus balcones.