Comienza enero y la mayoría de las personas nos planteamos objetivos para el año. Algunos podrán ser más grandes que otros, pero lo que sí me parece importante destacar es que hay que comenzar ordenando las ideas (¡también nuestras casas!)

Diciembre suele ser un mes caótico, de cierres, despedidas y de muchísimas compras… Por eso yo siempre me tomo los primeros días de enero para hacer orden mental y físico.
No solo escribo mis objetivos sino que también los desgloso en acciones divididas por los meses. Es decir que cada mes voy teniendo subobjetivos (o acciones) que me van a llevar a poder realizar ese objetivo principal.
Crease o no, también ordeno mi placard, mis libros y cuadernos. El entorno en el que vivimos nos afecta en nuestra forma de ser. A mí me pasa que las pocas veces que me permito tener las cosas desordenadas, coincide cuando no tengo muy en claro las cosas. Es como si el desorden me nublara la vista.
«Vivir en un entorno organizado facilitará mucho nuestro día a día, porque permite automatizar muchas acciones» leí en un libro que no recuerdo ni en nombre ni el autor, pero coincido en cada palabra.
¿Estás lista para comenzar el año? La buena noticia es que siempre se puede barajar las cartas de nuevo.
Anushka.