¡Acá te cuento los recursos simples y baratos que yo recomiendo!

Hoy vamos a reivindicar un sector de la casa que muchas veces es olvidado: los pasillos.
Puede suceder que no se nos ocurre qué hacer o qué poner para que nuestros pasillos se vean cancheros y no simples espacios de transición blancos que fueron olvidados a la hora de decorar.
El tamaño del pasillo va a influir mucho en la decisión de qué podemos hacer. Hay pasillos anchos que se pueden aprovechar para crear escritorios, para poner placards o estantes para generar espacios de guardados y otras veces los pasillos son angostos, pero no por eso tienen que ser corredores aburridos.
Los recursos más utilizados hoy en día son: colgar cuadros de arte, fotos familiares, poner una biblioteca donde se luzcan tanto libros como objetos de decoración… pero a mí lo que más me gusta es darle importancia a la pared y por eso decidí, para éste proyecto, dividir con molduras (que son muy económicas) y pintar de dos colores distintos. Ésto, no solo genera amplitud sino que le da mucha más importancia al pasillo (que en este caso es el punto focal al entrar a la casa)
También, es muy importante tener en cuenta la iluminación. Si los pasillos no tienen luz natural hay que generarla y poner varios spots de luz (dependiendo de cuan largo sea) para que no sea oscuro y se pueda lucir. En este caso, decidimos poner en la escalera una lámpara colgante de rejillas de bamboo hechas a mano comprada en IKEA (modelo SINNERLIG).
En este antes y después van a poder ver como un simple pasillo blanco se transformó en un espacio de transición que conecta visual y coherentemente con las habitaciones del piso superior.